Buscar este blog

miércoles, 4 de octubre de 2017

De las retribuciones de la vida

El beneficio de una sonrisa o un saludo. La corrección de los actos y las expresiones de respeto son siempre recompensadas  en formas simples: gestos, sonrisas pero justo en el momento en que las necesitas…
Muchas veces estamos tan cansados de esperar las respuestas a nuestros actos y deseos que desistimos y caemos en el juego de la impaciencia. El secreto consiste en no esperar la retribución porque quizás justo en ese momento no la necesitamos.
Aprendí a pensar que era como un vaso que se llenaba lentamente hasta que no daba más y se derramaba convertido en “retribuciones necesaria” lo que me hace sentir respeto y cuidado con lo que deseo porque suele pasar que todos esos deseos pueden  rebosar también el vaso.
También me acostumbré a agradecer por todo lo que tenía incluso por aquello que no, porque de necesitarlo seguramente estaría en las arcas de mi vida, esperando para convertirse en una retribución. Cierto día llegué a mi trabajo, el calor era insoportable y angustiante;  para colmo, había dejado mi comida olvidada en casa lo que significaba que pasaría el día sin comer. Como tenía algo de dinero en reserva decidí comprar algo para mitigar el hambre. Me detuve en la pequeña cafetería a lo que voy todos los días por café y pedí una empanada. La Señora del local me dijo que no tenía nada para ofrecerme ya que se encontraban preparando unos almuerzos que le habían contratado de una oficina. Sin embargo, al ver mi cara hambrienta me dijo que regresara en unos minutos mientras preparaba la empanada. Me devolví a la oficina por el dinero que tenía reservado y de esa manera
cancelar el costo de la empanada  y un café que era lo único para lo que me alcanzaba el efectivo que tenía. Al llegar al mostrador de la cafetería la Sra. tomó el dinero y lo colocó en la caja registradora y de regreso depositó en el mostrador un plato con un almuerzo completo.
Al darse cuenta de mi sorpresa, me dijo: - Siéntese allí y coma tranquilo que no he tenido tiempo de preparar su empanada*. Coma tranquilo y disfrute. Aquel obsequio desinteresado la Sra. De la cafetería, no sólo llenó mi estomago sino también mi esperanza en la bondad humana para construir un mundo mejor.
Es claro para mí que fue un desborde del vaso de las retribuciones del que hablaba. Pensé en ese momento y sentí un profundo agradecimiento. Cuando la figura de la Sra. Reapareció nuevamente, con un vaso pero esta vez lleno de un refrescante jugo. - ¡Tómeselo para que pase la comida! Dijo con rebosante alegría, su rostro estaba iluminado con una enorme sonrisa y yo un tanto avergonzado.
Esa noche, cuando regresé a casa agradecí los hechos del día que siguen confirmándome la belleza de la vida.
Aquellos que tienen un sentido claro en sus vidas, también lo tienen en sus actos, en el cómo perciben al otro y en el respeto a todo ser viviente, y quien así vive, siempre verá desbordarse el vaso de la abundancia y las retribuciones en su vida…

Feliz Noche… que descansen.
Elio Montiel para
Píldoras para dormir conmigo mismo.

*Plato típico Venezolano hecho con masa de maiz y relleno en forma de media luna


Elio Montiel


domingo, 1 de octubre de 2017

La Principal Responsabilidad

A Armando D

Conversé con una amigo que se  encontraba en un estado de profunda tristeza ya que en días recientes habían robado su casa, sin daños directos a su vida, pero si a su propiedad y a su ánimo y sentido de esperanza.
Se lamentaba de su situación de salud y de no haber podido hacer nada; llegando a manifestar la idea de “terminar con todo”.
Existen situaciones por las que atravesamos que sin duda alguna nos hacen repensar las razones en las que hemos fundado las bases para justificar, por así decirlo, nuestra existencia, fundamentos tales como familia, hijos, trabajos y obligaciones, deseos o simple riqueza material; factores comunes en la percepción muchas veces infundada del por qué estamos en este “mundo manifiesto”. 
Esos factores inhiben de alguna manera la incertidumbre natural del día a día y por esa razón hacemos de nuestra particular concepto de seguridad el eje central de nuestra autoconfianza, olvidando que nada es inamovible. Por el contrario la transitoriedad de todos los fenómenos es la realidad de la existencia. Nada es permanente.
Hemos construido puentes, porque hemos encontrado en nuestro camino, abismos que en su momento consideramos insalvables, y atravesado mares deseosos de romper los límites de nuestro día a día y hemos fortalecido nuestras debilidades a cada paso, pero más allá de los puentes, las aventuras y victorias, los logros de la ciencia y la tecnología; hemos aprendido a sabernos fuertes y capaces de levantarnos por encima de las dificultades y encontrar horizontes de esperanza a través de la niebla de la duda para reposar nuestras cabezas tranquilos de vez en tanto. Sin embargo, la dinámica de la vida nos seguirá presentando nuevos retos y dificultades que nos pondrán en el camino de superarnos aún a pesar de nosotros mismos, quienes a veces hacemos lo indecible por obstaculizarnos, sin reconocer nuestros miedos.
La principal responsabilidad es la de cuidar nuestra vida como objetivo y misión, seguir construyendo
puentes, atravesar mares unas veces tranquilos, tormentosos otras, pero siempre sabiendo la línea del horizonte que hemos hecho nuestra meta…
***
Mas tarde en la noche le escribí un mensaje a mi amigo donde le decía de mi preocupación por esa idea desesperanzada en su cabeza y le dije además “Tienes que encontrar fortaleza en todo lo que logras, llena tu vida de pequeñas o grandes victorias, al final lo que importa es cuan bien te sientes contigo mismo. No te puedes dejar Vencer. El miedo puede ser a veces tu peor enemigo, pero también lo que te ayuda a levantarte y seguir adelante…


Elio Montiel

Que descansen

 Píldoras para dormir conmigo mismo.