Buscar este blog

miércoles, 28 de agosto de 2019

El Hacedor de Cruces - Serie de cuentos cortos para antes de ir a la cama


El Hacedor de Cruces

-          ¿Y Usted que hace?
¿Yo? Nada importante Señor… yo solo hago las cruces para el cementerio local…
Ilustración: La Puerta.
Elio Montiel

Y… ¿Cuántas cree que ha hecho?
¿Yo Señor? Diría que… unas doscientas cruces
O sea, es Usted carpintero
No Señor, sólo soy un hacedor de cruces por encargo. Yo hice las cruces de todas esas personas cuando fallecieron. Una de madera, otra de hierro; y en algunos casos solo las marcaba sobre la tierra fresca de la tumba.
¿Y por qué así?
En algunos casos los deudos no tenían como pagar los materiales o a mi y entonces yo asistía al sepelio y con mi mano hacía dos surcos sobre la tierra en forma de cruz.
¡Valla! Y la gente, ¿Qué decía?
Nada… Simplemente se marchaban a sus casas porque sabían que algún alma caritativa colocaría una cruz que podrían ver por la mañana.
Y … Usted no tiene nada que ver con eso…
No Señor, yo vivo de hacer cruces para la gente, pero si no tengo el material es imposible que lo haga. Sin embargo, hay uno que nunca falta
Y ¿Cuál será?
Ilustración: Death Runaway
Elio Montiel
La Fe Señor, la gente cree con todo su corazón de que su familiar tendrá una cruz en su tumba al día siguiente. Y hasta el sol de hoy no ha habido un solo caso en que eso no haya ocurrido.

El entrevistador un tanto incrédulo repitió. Y Usted no tiene nada que ver con eso…
No Señor. Si hay madera hago una cruz de madera y la coloco en su sitio, si hay hierro, hago una cruz de hierro e igualmente la coloco en su sitio y si no hay nada, hago dos surcos en cruz sobre la tierra para tranquilidad de la gente…
El hombre ya entrado en años, tomó su sombrero y se dio la vuelta. Con caminar pausado se dirigió a la puerta de salida y se despidió con un cortés abanicar de su mano.

Del otro lado de la línea, mi amiga suspiro profundamente y me dijo: Ya, te capto. Un día a la vez. ¿Verdad? 
Si, un día a la vez... 

Elio Montiel
Para Píldoras para dormir Conmigo mismo

martes, 23 de julio de 2019

Un Cuento antes de ir a la cama

Dedicado a Jessica Kurz y 
Roraima Ron Coffil, Quienes adornan
con sus conversaciones 
las noches oscuras

La Calle “Santa Marta” estaba extrañamente iluminada por los faroles amarillos en los que se habían convertido las ventanas de las casas y pequeños edificios donde hacían sus vidas los vecinos; que ahora caminaban con velas encendidas por las habitaciones .
         El apagón de ese día comenzó pasadas las cinco de la tarde. Todo quedó paralizado a excepción de las tristes luces de las velas que deambulaban de un lado para otro, como sigilosas almas proscritas en medio de la penumbra que anunciaba pronta la oscuridad de la noche.
         Algunos dijeron esperanzados: ¡No durará mucho! Otros preguntaron: ¿Durará mucho? Y otros tantos simplemente callaron para recordar donde estaban las velas, las linternas de las fiestas pasadas o los mecheros de aceite, que del apagón anterior quedaron a la espera de ser encendidos.
         En lo alto de la colina, muy al final de la cuesta, un rústica casa empobrecida, resplandecía con blancos y enormes destellos que parecían elevarla sobre un caudal de luz brillante… etéreo.
         Muchos se detuvieron y exclamaron: ¡Oh! ¡Aún tienen electricidad y nosotros no! Algunos preguntaron: ¿Aun tienen electricidad y nosotros no? Otros simplemente se sentaron a contemplar la luna emergiendo detrás de la colina por encima de la casa, y esperaron tranquilos para ver las estrellas.
         Narré esta historia a un amigo que llamó a mi teléfono, casi a mi siempre tardía
hora de ir a dormir.
         Al final, escuche su respiración pausada a través de la línea y le dije: “Siempre serás Tú quien decida como observar la vida; si como breves o desesperadas candilejas en la noche, o como un maravilloso cielo estrellado a la luz de la luna…”
Me despedí deseándole un sueño reparador y tranquilo.

Elio Montiel
Para Píldoras para vivir conmigo mismo

Ilustraciones EMON