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Angel Caído. Elio Montiel. Acrílico sobre tela. 70 x 50 cm. 2006 |
La historia de hoy no iba a ser escrita, y quienes me siguen, saben que por lo general, suelo escribir con cierta periodicidad; pero los ánimos no estaban del todo bien y había resuelto tomarme el día, lo que por lo general resulta ser más productivo y ocupado de lo que suele ser.
Al llegar a casa de las
compras de la mañana; ¡Oh sorpresa! Encontré a Momo arrellanado cual mendigo
frente a mi puerta haciendo lo que le es más fácil hacer: dormir.
A su lado, el bolso raído
que gritaba: ¡por favor, lávame! Lo cual me hizo pensar que se había vuelto a
ir de casa. Me quedé observándolo, pensando en que nuevo lio se había metido
esta vez…
El sonido de la llave al
abrir la cerradura lo despertó. Tomó su bolso y pasó como “Pedro por su casa”
literalmente. Se detuvo unos segundos dándome la espalda y luego se volvió
hacia mí, me descargó de algunas bolsas y las llevó a la cocina. Volvió a la
sala y se arrojó al sofá en plan Superman. Mientras, yo lo observaba,
observarme por el rabillo del ojo.
¡Caramba! Dije: ¿Y que le trae por estos lares al Ciudadano Momo? Pretendiendo
sonar un poco irónico. ¡Días sin venir! Exclame con falsa sorpresa.
No, no ha pasado nada.
Dijo con la barbilla al pecho, y sí, tenía tiempo sin venir. Completó después
de bostezar largamente. Me miró desde las bajuras de su flojera, tendido en mi
sofá y dijo en tono muy serio: Quiero hablar contigo.
¡Muy bien! Contesté. Generalmente
no suele pasar Comenté con sorna. ¿Y que te inquieta esta vez? En el mismo tono
de sorna anterior, en tanto que sacaba los abastos de las bolsas.
Nada… quiero que me
asesores…
¡Wow! ¡Asesor del Sr.
Momo! ¡Que dignidad! ¿Y en que quieres que te asesore?
Se incorporó con aires de
seriedad y me respondió de corrido. ¡Quiero ser Presidente!
A ver Momo, cómo es eso
de que quieres ser presidente. ¿Presidente de qué?
Presidente. Respondió
convencido y alzando los con liviandad los hombros. ¡Presidente de la Nación!
Enfatizó como si se diera cuenta de que no lo creía una sola palabra de lo que
decía.
¡Espera! Pero, ¿Qué sabes
tú de ser Presidente? Nada. Respondió tan tranquilo. Por eso es que he venido a
hablar contigo para que me asesores…
Momo, pero si tu no sabes
de política ni leyes, ni de economía, ¡en fin! Ignoras muchas cosas que hay que
saber. Se me quedó viendo fijamente y francamente, pensé que abandonaría y
diría como siempre: ¡Es una broma! Por el contrario, se levantó del sofá y
dijo. ¡Tengo el propósito de ser Presidente de esta Nación!
Sentí tanta convicción en
aquellas palabras, que se me erizó la piel. Momo esta vez, hablaba en serio…
Me senté. No podía evitar
darme cuenta de que esa nueva actitud, en profundo conflicto con su aptitud me
había aflojado las piernas y auguraba para mi un dolor de cabeza.
Lo que dices es muy
grave. Dije con demostrada sorpresa
Pero, ¡es que todo está
mal hecho y sin lógica, nada funciona!
Aquella palabra: “Lógica”
parecía llegar desde un universo paralelo y no de la boca de Momo. Y debo decir
que estaba en un “Shock” oscilante entre reír y creérmelo. ¡Mas cerca de reír
claro!
De manera paternal le
expliqué que para eso necesitaba tener un programa político, una oferta válida
para las personas, además de conocimientos, ¡no sólo propósito!
Su respuesta fue aun mas
sorprendente. Bueno, aunque pero no los tenga, ¡hay otras personas que sí! Y pueden
ayudarme. ¡Tú por ejemplo! ¡Necesitamos cambiar cosas!
¡Vale! Respondió.
Educación…
Sabía que eso sería lo
primero que dirías. ¡Momo el Adivino!
Un poco más serio dijo. “Hay
que cambiar la forma en que se educa a las personas, tiene que ser de una forma
que ellos sientan que son personas y no un semillero de máquinas para hacer lo
que otros quieren, pero sobre todo formarlos en la capacidad de corresponder
con lo que aprendan
Política…
Se sentó, como si supiera
que Yo iba en serio…
Papá siempre decía que
todos éramos políticos, cosa diferente a ser de un partido. Por tanto, si todos
somos políticos debemos participar con seriedad en las decisiones que nos
afectan a todos pero siempre con honestidad y compromiso. Exclamó.
Justicia…
Se quedó en silencio unas
fracciones de segundo e inmediatamente dijo con los cachetes inflados. No hay
justicia si quien se encarga de ella, no la practica para sí y para los demás.
Economía…
No sé nada de economía, ¿Si?
Pero sé que debe haber alguien honesto que lo sepa y la mejor forma de saberlo
es que exista una especie de tribunal de competencia, que pueda decidir “Momo,
no sabe de economía, pero fulano, sí” y así también para todo lo que haga falta
para hacer una nación feliz y que sepa que tiene propósito su existencia…
Trabajo…
A estas alturas del
partido, comenzaba a convencerme que, a
quien tenía frente a mí no era Momo sino un Alienígena ¿Me lo habrán
secuestrado? Sumergido en mis propios pensamientos escuchaba en el fondo a Momo
decir su discurso de la importancia que tiene el trabajo para hacer sentir útil
a cada individuo “no es ni siquiera lo que haces, sino que lo haces y recibes
respeto por ello”
Ambiente y recursos
naturales…
Voy a hacer como haces tú
para explicarme ciertas cosas. Esta mañana me regalaron una revista donde vi
ilustraciones de hombres, mujeres y niños rodeados de un paraíso verde, donde
animales y seres humanos compartían relajadamente. “Edén” decía, pero entendí
que no se trataba de que el león no se comiera al hombre o el hombre no cazara
al elefante, sino del respeto a las vidas de todas las especies…
Dos largas horas se
sucedieron. Yo recitando palabras como una lista de mercado y Momo, este “Alienígena”
que me había llegado a casa, disertando sobre muchas cosas, sin pretender o
parecer estar en lo correcto, con respuestas para todo y también preguntas para
todo…
Lo interrumpí para
decirle que me parecían excepcionales sus opiniones, pero que ya era muy tarde.
Le propuse entonces una tarea.
Busca el significado de
la palabra “Utopía” Si después de conocerlo, aun quieres seguir siendo
Presidente… Te acompañaré en el camino, si decides que no, también…
Momo recogió su bolso, y
se dirigió a la puerta. Se volvió hacia mi y con una muy seria expresión en su
rostro me dijo: Nos vemos mañana.
Hasta mañana Momo, a
veces los sueños no deben soñarse, deben construirse…
Se sonrió y cerró la
puerta.
Yo me quedé pensando en
cuan sorprendentes pueden ser las personas.
Elio Montiel
Para Píldoras para dormir
conmigo mismo
Septiembre 2020